
Para alcanzar un desarrollo sostenible es fundamental proteger el medio ambiente y utilizar los recursos con inteligencia. Menos del 20% de los países en desarrollo han alcanzado o avanzan conforme a lo previsto para alcanzar la meta, fijada para el año 2015, relativa al aumento del acceso a servicios de agua y menos del 35% han logrado incrementar el acceso a servicios de saneamiento. Los países de África al sur del Sahara avanzan a un ritmo más lento que el resto de las regiones y, en el grupo de Estados frágiles, la proporción de países que están bien encaminados para alcanzar la meta relativa al aumento del acceso a servicios de abastecimiento de agua y saneamiento asciende al 6% y al 15%, respectivamente. En todo el mundo, la tierra se degrada y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) están generando cambios en el clima mundial. El cambio climático es una grave amenaza para el mundo en desarrollo y, por varias razones, constituye un obstáculo de grandes proporciones que impide reducir la pobreza de manera constante. En primer lugar, las regiones en desarrollo tienen una desventaja geográfica, pues ya son, en promedio, más cálidas que las regiones desarrolladas y registran una alta variabilidad de lluvias. En segundo lugar, los países en desarrollo —especialmente los más pobres— dependen excesivamente de la agricultura, que de todos los sectores económicos es el más afectado por las condiciones meteorológicas; adolecen de deficiencias en la prestación de los servicios de salud y brindan servicios públicos de baja calidad. Por último, los ingresos bajos y las vulnerabilidades hacen que la adaptación al cambio climático sea especialmente difícil. Entre 1990 y 2003, se registró un aumento de 4.000 millones de toneladas métricas en las emisiones mundiales de CO2.
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